José Fernando Franco González Salas, ministro de la SCJN.- «Agradezco a quienes participaron en este libro, en un orgullo y una satisfacción»

Presentación del Libro " Presencia y Trascendencia" José Fernando Franco
con -

ESPECIAL del 24 nov 2021, de 17:00 a 18:30

Justicia TV
(IZZI-190)

Difusión:
Hora:
24 nov 2021,
18:05:43
Duración: 00:14:56
Especial

Transcripción:

JOSÉ DE JESÚS CRUZ SIBAJA.- Gracias ministro presidente Arturo Zaldívar. Y es el momento de escuchar al ministro decano de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ministro José Fernando Franco González Salas.

Por favor.

JOSÉ FERNANDO FRANCO GONZÁLEZ SALAS.- Caray, me hubieran dejado tomar un poco de aire, después de esto. Gracias, gracias presidente. Ileana, Juan Pablo por estas palabras previas.

De nueva cuenta me siento abrumado verdaderamente, muchísimas gracias.

Debo ser sincero con ustedes, me cuesta trabajo poder hablar del libro siendo yo el sujeto central de su contenido, por ello y para no cometer errores o dislates, voy a ceñirme a una frase que le atribuyen al enorme poeta chileno Pablo Neruda, cito textualmente, abro comillas:

"Cuando todo está preparado para mostrarme inteligente, el tonto que llevo escondido se toma la palabra en mi boca", cierro comillas.

Por lo tanto, para que yo no parezca tal o por lo menos no sea tan evidente, leeré el texto que he preparado para esta ocasión, porque además, temo que corro el riesgo de que me entre el sentimiento profundo por todo lo que he escuchado.

Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, doctor Arturo Bárcena Zubieta, director de esta magnífica escuela que hoy nos alberga, consejero de la Judicatura Federal, Sergio Javier Molina Martínez, doctor Carlos Romero Aranda, procurador fiscal de la Federación, magistrada Ileana Ramírez y juez Juan Pablo Gómez Fierro.

Juezas y jueces, magistradas y magistrados egresados de la ponencia, compañeros de trabajo también en la ponencia aquí presentes.

Querida Pilar, queridos amigos aquí presentes y a todos los que nos miran por TV Justicia y otras plataformas. Señoras y señores, amigos, sobre todo.

Inicio con lo que siempre he creído es obligación de quienes recibimos un enorme regalo como el que se me obsequió y hoy se presenta públicamente, agradeciendo a quienes son los cómplices principales de que se haya escrito y editado.

En primer lugar, al ministro presidente, mis amigos y debo ratificarlo, mi amigo, por su prólogo y porque a la luz de las cargas de trabajo que tiene el que esté aquí es un rasgo de amistad sincera que yo le aprecio y reconozco. También agradezco a quienes coordinaron la elaboración del libro de manera eficaz y silenciosa, así como a las magistradas y magistrados y a los jueces de distrito que participaron con sus reflexiones en este libro.

Es y será siempre un timbre de orgullo y una enorme satisfacción para mí el que de mi ponencia egresaron por su propio esfuerzo y dedicación, lo subrayo, por su propio esfuerzo y dedicación, todos ustedes que participaron en el libro. Inclusive el consejero.

Ahora sumo a las calidades que les reconozco a todas y todos ustedes, incluyendo al señor presidente la de la discreción, seguro se llevaron varias semanas, quizás meses en la preparación del libro, ahora ya me lo confirmaron y yo me enteré de su existencia recientemente cuando los coordinadores de la obra me la llevaron terminada en un formato preliminar y me informaron que se encontraba ya en la imprenta.

Me sentí ante tal circunstancia, verdaderamente azorado, sorprendido y muy halagado, todo ello al mismo tiempo. Lo empezaba a hojear cuando me topé de inicio con el prólogo del ministro presidente, ya antes mencionado, pero no descrito. Es un texto cálido, pleno de inmerecidos reconocimientos que me ratificaron su afecto y generosidad y hoy le ratifico mi afecto y mi amistad.

No era posible en aquel momento leer todos los relatos que contenía el libro, pero de sólo ver los títulos que encabezaba cada uno de ellos, que correspondía el primero al consejero Sergio Javier Molina y los otros 15 textos a cada una de las juzgadoras y de los juzgadores que habían trabajado conmigo todavía con un nudo en la garganta les agradecí e intuí lo que podía ser todo el contenido de ellos.

Ya en la primera lectura completa, pude constatar que mi intuición se había quedado corta y en el curso de la segunda, que realicé con motivo de esta presentación, pude sentir esa emoción muy especial, vean cómo truena el micrófono. Esa emoción muy especial que se genera cuando, aun pensando que es inmerecido, lo que se lee resulta desde el ámbito emocional, altamente gratificante.

Al terminar esa segunda vuelta, de nuevo me sentí abrumado por la calidez, respeto y afecto que se desprende de los textos. No es propio por el tiempo de ustedes, desmenuzar cada uno de los relatos que contiene 16 escritos de la obra, pero también lo sería no señalar algunas de las reflexiones que contienen que son generalizables.

No se preocupen, voy a ser muy breve y, Ileana no me referiré nunca a los corajes, porque los corajes no fueron algo que gravitara en mi ánimo, nunca. Son las raciones con diferentes tonos y matices de algunos de los aspectos que se ponderan, casi de manera uniforme, en varios de los trabajos del libro, les voy a comentar sólo 6 ejemplos:

El primero, la designación por concurso de todo aquel que siendo abogado o pasante quería ingresar a trabajar en la ponencia y las vicisitudes que enfrentaron algunos para ser los triunfadores.

Segundo, las reuniones de trabajo colectivo en el ámbito jurisdiccional a las que asistía cada semana todo el personal jurídico de la ponencia, no se había mencionado sin importar categoría o rango y que tenían como propósito central que todos, desde los que cariñosamente llamamos "chiqui abogados" por su edad y poca experiencia, hasta los secretarios de estudio y cuenta de mayor rango, tuvieran la oportunidad de escuchar, participar y dar opiniones inclusive con el ánimo, primeramente de que los más jóvenes se fueran adentrando en todos los aspectos, no sólo jurídicos, sino los que inciden en la formación de las resoluciones del máximo tribunal constitucional del país y segundo, para construir resoluciones robustas y bien sustentadas.

Tercero, el sistema instaurado para ser más eficaz y eficiente el trabajo cotidiano y la forma en que se atienden los asuntos con dificultad especial, como son los casos en que cada uno de los autores consideran en sus escritos como son los más importantes y les quiero decir que eso lo tendrán que leer ustedes, yo no les voy a decir nada de esto, porque es interesante la narración que hace.

Cuarto, las formas poco formales de transmitirles mis experiencias y a veces los consejos personales o profesionales que en circunstancias especiales les participaba, hubo muchos y muy grandes momentos en este tema.

Quinto, entre otras muchas narraciones que encontré con la visión de los autores que les dieron vida a este libro, les narro que entre los dichos y las analogías que yo empleaba en algunas circunstancias, la hallada en algunos de los textos que a continuación les comparto, ha sido muy importante para mí en la formación de los futuros juzgadores que trabajaban conmigo.

La utilizaba siempre que resultaba pertinente, a veces lo hice en algunas reuniones semanales de trabajo, pero era generalizado cuando una a uno de mis colaboradores ya había logrado llegar a ser juzgador y platicamos antes de que dejara la ponencia, bien fuera para tratar de solventar algunas dudas o pedir algún consejo u orientación y en algún momento, casi en todos los casos me manifestaba en tono de pregunta o de solicitud formal, que si ante un asunto complejo, podrían contar con mi orientación para resolverlo.

La respuesta siempre fue la misma y quienes lo vivieron no me dejarán mentir, o sí, palabras más, palabras menos, la contestación era, como estribillo, como yo siempre lo digo cuando repito, y repito, y repito: "cuando dejes mi ponencia, porque por tus méritos propios llegaste a ser juez de distrito o magistrado y rendiste la protesta constitucional, deberás entender que tu nombramiento desde una óptica formal no se lo debes a nadie, por lo que debes volar con tus propias alas, siempre tendrás las puertas abiertas conmigo, pero nunca te diré, nunca te diré cómo debes resolver un asunto. Esa será tu mayor responsabilidad como juzgador".

Lo importante de decirlo, de hacerlo expreso, buscaba transmitirles mi convicción a quienes iniciaban como juzgadores que sus fallos debían ser siempre dictados conforme a los principios de independencia y autonomía, con absoluta imparcialidad, atendiendo siempre a los valores, principios y reglas de nuestra Constitución y nuestras leyes sustentándolos en argumentaciones plausibles.

Tengo la enorme satisfacción de poder decir que nunca mis excolaboradores me han pedido opinión sobre cómo deben resolver un asunto a su cargo, lo que en mi opinión los honra y distingue, no lo hicieron estoy seguro por miedo a mi respuesta, lo hicieron por convicción.

Sexto, termino estos ejemplos comentando que otra de las aristas interesantes y jocosas que encontré en algunos de los textos fue la de recordar pasajes que ya estaban muy bien guardados en rincones de mi mente y por lo tanto, totalmente olvidados, gocé recordando algunos y todavía sigo tratando de acordarme de otros.

A los que puedan estar interesados, les dejo para que lo analicen y saquen sus propias conclusiones todo lo que se narra en el libro sobre los asuntos jurisdiccionales en los que los autores y yo tuvimos que proponer los proyectos de resolución o dictaminar los que venían de otras ponencias, así como las anécdotas que se narran en esta obra sobre convergencias y divergencias surgidas en relación a ellos, que no fueron pocas.

Y sí recojo algo de lo que dijo el ministro presidente, siempre los escuché y creo que todos pueden dar testimonio de ello y siempre cuando me convencieron les di la razón.

En fin, podría seguir diciendo muchas cosas gratas para mí que se narran en el libro, pero estimo que es el momento de ponerle fin a mi intervención, solamente diré que me siento muy orgulloso de haber podido compartir en algún momento el trabajo de la ponencia, con los autores de este libro, ahora con el presidente, que fue un partícipe muy importante para mí y que también me siento muy afortunado de contar con todo el personal que me ha acompañado en estos casi 15 años.

Gracias, muchas gracias, a quienes participaron en este libro, incluyendo ahora a los servidores públicos del Consejo de la Judicatura Federal y de la Escuela Federal de Formación Judicial por haberse hecho cargo de su edición.

Gracias, muchas gracias a mi familia, en particular, que me ha acompañado no sólo durante estos 15 años, sino en 53 años que tengo de servidor público con algunas pequeñas interrupciones.

Quiero señalar que nunca, tuve la fortuna de que nunca me corrieron, yo fui el que tomó la decisión de dejar ciertos cargos y eso me obligó a irme a la academia en dos periodos diferentes y participar con otros amigos queridísimos en funciones académicas.

A todos, a todas, a todas, a todos, mi más profundo agradecimiento, en particular al ministro presidente.

Muchas gracias.